Consiéntele la Rabieta
La escuela llamaba una vez a la semana. Rabietas en los peores momentos. Negarse a cooperar. Y entonces el Dr. B les dijo a sus padres: en vez de castigarlo — vamos a consentirsela.
La escuela llamaba una vez a la semana. Rabietas en los peores momentos. Negarse a cooperar. Y entonces el Dr. B les dijo a sus padres: en vez de castigarlo — vamos a consentirsela.